Ligar en un avión

Pablo nos cuenta como en un aeropuerto, miradita en sala de espera más colaboración con azafat@ puedo dar resultado…

Hola ligones,

quería compartir esta pequeña historia para que veáis que ligar en un avión es posible, sobre todo si te toca algún azafat@ de buen rollo.

Hace un par de años estaba en el aeropuerto de Grecia esperando mi avión, mis amigos se habían ido a comer y yo estaba leyendo un libro en una silla.

En la sala de espera vi a una chica que de vez en cuando me miraba, y yo intentaba concentrarme en la lectura pero me era difícil porque la verdad es que era muy guapa. No me atreví a decirle nada, pero al subir al avión pensé que no podía dejar pasar una oportunidad como aquella.

chica aeropuerto

Antes de que se aburra… ¡mírala!

Así que desde mi asiento escribí una nota, que decía más o menos así (todavía me acuerdo, ¡no me suelo hacer este tipo de cosas!):

“Hola, me ha parecido que me mirabas antes. Quizás fuera porque visto fatal, pero por si era por otra razón, te dejo mi mail para que me la expliques”

Entonces le di la nota a la azafata y ella se la dio a la chica. Fueron unos momentos de espera super tensa, con mis 4 amigos nerviosos esperando a ver qué pasaba. Total que al cabo de un rato viene la azafata (partiéndose de risa) y me da una nota de ella y un bombón. Ella ponía algo así como:

“Que fuerteeeeee!! ¿¿Como has tenido huevos de escribirme eso?? La verdad es que te estaba mirando, porque me parecía interesante un chico solo leyendo un libro en un aeropuerto… te dejo mi mail también por si un día quieres decirme algo…”

 
azafata complice

Una azafata simpática puede ser una gran aliada.

Tras el júbilo por el “éxito” conseguido, esperé a la salida del avión para decirle algo. Pero estaba toda su familia esperándole y atrasé el encuentro para más adelante. Como tenía su mail, le escribí con la excusa del viaje común a Grecia, y tras un intercambio de correos acabamos quedando un día para tomar algo.

cita cafe

Un trayecto en avión puede acabar en cita.

Me gustaría decir que la cosa acabó en fuegos artificiales pero mentiría, pero lo que sí que es verdad es que desde entonces llego a las salas de espera con buena predisposición.

Pablo

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